El Arte Barroco: Resumen de Martín Viglietti
Cuando el Renacimiento estaba en pleno auge durante el Cinquecento, se suscitaron eventos históricos importantes que ya gestaban su futura crisis. En 1492 comienza la Era de los Descubrimientos Geográficos con el viaje de Colón a India que termina con el descubrimiento (para los europeos) de América debido a problemas de orientación al navegar. Ellos se dan cuenta de cómo se podía dar la vuelta a la Tierra para llegar a distintos destinos, y con eso se empieza a desmoronar la concepción de la Tierra plana. Esto es potenciado por los descubrimientos científicos que se estaban haciendo en paralelo, principalmente la validación de la teoría heliocéntrica propuesta por Galileo Galilei y Nicolás Copérnico, que planteaba que la Tierra y sus planetas vecinos giraban alrededor del Sol, en lugar de que todo girara alrededor de la Tierra, como decían quienes creían que era el centro del universo. Esta teoría es rechazada totalmente por la Iglesia.
El otro factor que cambió a Europa fue la división religiosa a partir de la Reforma Protestante iniciada en 1517 por Martín Lutero, que no estaba de acuerdo con la interpretación de los Evangelios por parte del Papa León X y denuncia su uso de indulgencias, una forma de beneficio espiritual a cambio de dinero, para recaudar fondos con los que reconstruir la Basílica de San Pedro. Además, la Iglesia flaqueaba debido a una descomposición interna y falta de autoridad. Lo que propone Lutero, en un inicio, es una reforma doctrinal y moral de la Iglesia basada en la Biblia, el libre examen y la fe individual. Debido a esto, es considerado un hereje y excomulgado por la Iglesia, ante lo cual él llama a una rebelión postulando los principios protestantes, que tienen un gran alcance debido a la aparición de la imprenta. Esto dividió enormemente a Europa en esa época, tanto política como religiosamente.
Las consecuencias de estos acontecimientos llegan hasta el arte en la forma de la crisis del Renacimiento. Las ideas de ''superhombres renacentistas'' quedan atrás en este espectro lleno de cambio, dudas y exploración del mundo. Esto último había sido parte del Renacimiento en su momento, pero ahora contribuía a su final.
Lo siguiente que se hizo en el arte fue ir partiendo del Renacimiento hacia algo distinto. Aquí surge el Manierismo, movimiento que rescata la ''maniera'' (manera) de los artistas clásicos pero rompe el ideal de belleza clacicista usando grandes habilidades técnicas y diversos recursos formales. Italia ya no era la misma luego de perder su supremacía económica, ser invadida por franceses y españoles y pasar por la Reforma. Por lo tanto, los artistas siguen reivindicando los logros del clasicismo, pero dejan atrás la armonía y belleza de las obras anteriores. Con línea serpentinata, escorzos abruptos, composiciones inestables y exageración de movimiento, entre otras cosas, crean un estilo extravagante y logran una belleza sofisticada. Temática y conceptualmente, el Manierismo se intelectualiza y se hace elitista, alejándose de lo verosímil, en contraposición al posterior Barroco.
Volviendo al contexto histórico, la respuesta de la Iglesia ante el surgimiento del protestantismo, que les hizo perder poder a lo largo de Europa, fue realizar una Contrarreforma que buscaba reconquistar a sus fieles fortaleciendo su doctrina y la figura del Papa. Iniciaron la Inquisición romana para eliminar cualquier atisbo de herejía y hubo varias guerras de religión de por medio. Para el siglo XVII vuelven a tener su poderío habitual, pero Europa había cambiado irremediablemente con países enteros bajo la doctrina protestante, como por ejemplo Inglaterra y Holanda. Ahí surge el arte Barroco como un arte profano que reemplazaría el habitual arte religioso que allí era rechazado. Este movimiento es utilizado de otra forma en los países contrarreformistas, donde sirve como propaganda de la Iglesia. En algunos países se instauran monarquías absolutas durante esta época y se considera que sus reyes tienen poderes sagrados y divinos sobre el pueblo. Acá el Barroco se enfoca en enaltecer estas figuras reales y promulgar esas ideas.
Pero cómo es el movimiento Barroco en sí? Si bien sus obras surgieron de muchos contextos al mismo tiempo, tienen varios elementos en común. Al principio el término ''barroco'' fue usado de manera despectiva para referirse a estas obras como inferiores a las renacentistas y manieristas. Las ya mencionadas muestran una notable relación con el infinito y pasan a ser, de cierta forma, organismos unitarios y vivos. Parecen siempre querer ir a por más, a lo no explorado, con movimientos frenéticos de sus figuras y efectos de luz forzados. También persuaden a través del ilusionismo, asombrando al espectador a través de un nuevo mundo que crean en lugar de imitar el existente.
La primera sede del Barroco es Roma, donde radica el papado, hasta que éste pierde fuerza en la segunda mitad del Siglo XVII. Ahí el movimiento se intensifica en Francia bajo la monarquía absolutista que había ganado fuerza. España es otro foco artístico importante, no sólo por lo realizado en el país, sino también porque impulsa el Barroco en sus colonias latinoamericanas, que mezclan las ideas religiosas españolas con las culturas y costumbres precolombinas y africanas, generando distintas variantes en cada región.
Cada uno de estos exponentes tuvo sus aportes al movimiento y peculiaridades. En Roma, la Iglesia pregonaba que quien imagina su salvación puede salvarse, por lo que el arte se vuelve una forma de visionar esto, de manera realista para que sea familiar para la gente. Aquí entra Caravaggio, pintor que ilustró diversas escenas de manera cruda y realista, desarrollando una técnica conocida como tenebrismo, que consiste en penetrar con rayos de luz un entorno envuelto en sombras. Del Renacimiento mantenía el realismo, usándolo para mostrar al ser humano con todas sus imperfecciones, incluso al representar figuras religiosas como apóstoles (Ejemplo: La incredulidad de Santo Tomás). Su naturalismo mostraba toda la realidad, fuera bella o fea. Si bien esto no le gustó a sus clientes eclesiásticos, hizo de su arte una gran arma de propaganda religiosa ya que la gente se identificaba mejor con las figuras mostradas. En la escultura, Bernini realiza figuras humanas sumamente detalladas y usa la luz como recurso metafórico, lo cual permite que sus escenas talladas en mármol tengan un gran peso emotivo y psicológico. Un ejemplo es el complejo escultórico ''Éxtasis de Santa Teresa'', que representa una vivencia de una monja española cuyo corazón fue traspasado por la flecha dorada de un ángel, provocándole un intenso dolor y, a la vez, un infinito deleite y placer. La iluminación del lugar y los detalles en la figura de Teresa, como su expresión, transmiten de manera vívida lo experimentado por ella. Finalmente, el arquitecto Borromini renueva lo clásico en sus estructuras, que a la vez van hacia el dinamismo espacial y usan esquemas ovales que van acorde con la cosmovisión de la época. Les da superficies onduladas y un enfoque urbanístico, conectándolos por medio de sus fachadas al resto de la ciudad.
Como ya se mencionó, en Francia se enfoca el Barroco hacia la glorificación de la monarquía absolutista y su poder absoluto, y esto devino en muchos retratos del Rey Luis XIV, conocido como el Rey Sol, que lo endiosaban. Para controlar las ideas estéticas y unificar el estilo y el gusto nacional, en 1648 se crearon la Fábrica de los Gobelinos y la Académie Royale de Peinture et Sculpture, que logran la primacía artística de Francia sobre el resto de Europa. En la pintura oficial hubo dos tendencias: una más realista, que desarrolla el tenebrismo y los géneros religioso y de costumbre, llevada adelante por Georges de la Tour y los hermanos Le Nain, Antoine, Louis y Mathieu, y otra más clásica con un método racionalista, con géneros como el histórico, el paisajístico y el mitológico, cuyos principales representantes fueron Nicolas Poussin y Claudio de Lorena. Esta tendencia se profundiza en la segunda mitad del siglo XVII, siendo la base de las doctrinas de la Academia.
España sufre de una crisis generalizada de poder durante este siglo, pero eso no evita que el arte avance, y este fue, de hecho, el llamado Siglo de Oro español en la literatura y la pintura. Influenciados por Caravaggio y su tenebrismo, artistas como Francisco de Zurbarán y José de Ribera se enmarcan en el realismo, hasta que Diego de Velázquez cambia de enfoque con un estilo de pintura más visual. A través de la perspectiva aérea y sus pinceladas rápidas y coloridas, muestra las cosas no como son, sino como se ven, realizando composiciones que eran como un instante del tiempo detenido, esto antes de la invención de la fotografía. La armonía del color es vital para este efecto.
Durante el periodo barroco, la región de Flandes está bajo dominio español. El pintor más importante de dicha región en esta época es Rubens, quien realiza una síntesis de elementos flamencos e italianos apegándose al clasicismo, pero con un toque más realista, respondiendo a las demandas de la Iglesia contrarreformista y las monarquías europeas.
Mientras tanto, en la Europa protestante la cosa es muy distinta. Las imágenes religiosas en los templos están prohibidas y el arte profano eclosiona, con géneros como el retrato, el paisaje, el costumbrismo y la naturaleza muerta o bodegón. Estas obras adornan tanto casas como edificios públicos. En Holanda, la pintura es predominante y la burguesía, que había surgido con fuerza en este país, comienza a encargarles retratos a los artistas. El mercado se rige de esta forma, con encargos privados mayoritariamente, salvo por retratos de grupo encargados por el gobierno que mostraban a funcionarios. Entre el arte destinado a la burguesía surge un subgénero del bodegón (género que ilustraba comida) conocido como mesa servida, que presentaba visiones de enormes banquetes en grandes mesas.
El artista más importante del Barroco protestante fue Rembrandt, que elabora retratos realistas que muestran emociones humanas, contenido de carácter existencial que venía del calvinismo imperante en Holanda. Éste se trataba de una rama del protestantismo que decía que todo ser humano es pecador por naturaleza, no tiene forma de llegar al cielo y la vida cada vez se pone peor al estar cada vez más cerca la muerte. Esta visión pesimista de la vida se vió reflejada en los retratos de Rembrandt y su profunda emocionalidad se desplegó en otros géneros también, como el paisajismo y la mitología.
Por último, cabe destacar los aportes del holandés Jan Vermeer, que plasmó con gran precisión en el tratamiento de la luz momentos cotidianos de la vida burguesa en sus cuadros costumbristas.